Carta de Anselmo Lorenzo a Bakunin (24/08/1872)

(Fuente: James Guillaume, L’Internationale y Max Nettlau, Miguel Bakunin, la Internacional...)

No hemos encontrado reproducida la carta en extenso, ni en Guillaume ni en Nettlau, pudiendo reconstruir entre ambas publicaciones el siguiente texto, que refleja perfectamente la respuesta dada por Anselmo Lorenzo a los apremios de Bakunin para que señalara quién había realizado las acusaciones contra él y el carácter de las mismas.

Compañero Bakunin... no puedo precisar ninguna de las acusaciones que dirigió contra usted por Utin… Lo que he oído sobre usted está en las sesiones oficiales de la Conferencia, y se puede encontrar en los documentos que pueden ser reclamados en el próximo Congreso de la Haya: ahí verá lo que que desee saber, sin que yo tenga que acusar a nadie de lo que -con o sin razón, no sé- se han dicho en contra de usted o contra otros; yo evitaría representar el papel de delator [que si hubiera razón para hacerlo, no habría hecho y menos para dar conocimiento a todos los que califica tan duramente en su carta]... Me abstengo de discutir la cuestión de los principios. Le agradezco la exposición que me hace de los que usted profesa, porque contribuirá a aclarame; y yo le declaro a la vez mis principios, o, mejor dicho, mis convicciones, y mi conducta como internacional consiste en reconocer la necesidad de agruparnos, y de trabajar juntos, todos los trabajadores en una organización que, constituyendo una fuerza social para luchar contra la actual sociedad, una fuerza intelectual que estudie, analice y afirme por sí misma, sin necesidad de mentores de cualquier género, y especialmente de aquellos que poseen una ciencia adquirida por los privilegios de los que gozan o de los que gozaron, cualquiera que sea su pretensión de pasar por abogados del proletariado.

A requerimientos de James Guillaume, pasa saber su parecer sobre esta carta a Bakunin, Anselmo Lorenzo explica, pasados los años (30/01/1906), el tono cortante de la anterior carta:

Vuelvo a encontrar en esta respuesta mis frases habituales, lo que podría llamarse mi estilo. Esta lectura me dio pena, porque, bajo la impresión de las circunstancias espéciales en las que me hallaba, había escrito con cierta dureza, muy alejada de la admiración y del respeto que me inspiró siempre Bakounine. Dimisionario del Consejo Federal de Valencia, víctima de las enemistades y de los odios que habían entrañado las disidencias, yo que siempre rehuí de las luchas personales, y encontrándome en aquel entonces, por dichas causas, aislado y triste, escribí con este tono, que hoy en día reconozco injusto.

Comentario que se complementa con el extracto presentado por Nettlau de esa misma carta:

...que por mi repugnancia a mezclarme en las luchas personales no di publicidad a mis dudas causadas por las palabras de Utin, y luego que la dirección de Fanelli me era desconocida...