pdf/Carta de Anselmo Lorenzo a José García Viñas (30-08-1913).pdfCarta de Anselmo Lorenzo a José Viñas (30/0/1913) [pdf]

(Fondo: IISG)

José García Viñas

Mi querido amigo: Recibí tu carta contestación a la carta amistosa colectiva al volver de visitar en Sitges al Dr. Queraltó, a quien mostré tu carta anterior en que le mencionabas. Hablamos de ti, de nuestra antigua amistad, de tu correspondencia con él; me dijo que tesis doctoral, tu memoria sobre La Misera fue objeto de una conferencia en el Instituto Médico Social de Cataluña.

El resultado de mi consulta médica no fue muy satisfactorio; insistió en la medicación anterior y sobre todo en la necesidad de someterme a la alimentación láctea y vegetariana, con privación de carne y pescado. A ella me sujeto, pero no por ello me veo libre de una constante y molesta disnea, que en ocasiones es molestísima, que me priva de salir de casa, sobre todo por el horror que me inspira haber de subir la escalera.

Cuando recibí la carta aún estaba Trino en Barcelona; marchó al día siguiente. Su lectura nos impresionó, como igualmente a Albagés, que la leyó dos días después. Lamentamos ese aislamiento en que vives, privado de amistad y de las expansiones del pensamiento entre amigos, en ese ambiente militarizado; consideramos esa privación como una desgracia para ti y para todos, porque te priva de satisfacciones íntimas y en gran parte priva al progreso de tu concurso intelectual. Estas consideraciones avivan la afectuosa amistad que te profesamos, y yo me complazco en transmitirte esta manifestación en nombre de todos.

La dedicatoria de tu retrato me ha conmovido, me ha causado gran sensación: tus elogios, teniendo en cuenta tu sinceridad y recto juicio, me causan el efecto de un gran premio, que uno al corto número de compensaciones y satisfacciones recibidas por mis trabajos. Esas palabras, garantidas con tu retrato y con tu firma, convierten en alegría el triste recuerdo de los años sufridos de entredichos impuesto por compañeros mal informados, de las penalidades de la prisión y des destierro por lo de Montjuich, de la prisión y de los peligros por lo de la huelga general de 1902, des destierro a Teruel en 1909 y de otros sinsabores de menor cuantía. De mis sensaciones participan mi Paquita y mis hijas, y todos nos unimos para tributarte un sentimiento de cariñosa gratitud. De esta manifestación no participa mi hijo Miranda, preso arbitrariamente por efecto de la actual huelga fabril, y cuya pronta libertad esperamos porque aún no conoce el asunto.

Recibirás por este correo mi librito Hacia la Emancipación, en el que he querido condensar y aclarar las ideas emancipadoras, con el fin de impresionar a los trabajadores y determinar su voluntad hacia la acción revolucionaria. Ellos dirán si he acertado o no. También espero que tú me digas algo y aun que me señales deficiencias, equivocaciones o errores que pueda contener y que pueda corregir aún por mi colaboración a la prensa obrera.

A propósito de esa prensa, siento mucho que no puedas recir periódico; por ellos, con Tierra y Libertad, que te enviaría semanalmente, tendríamos frecuente correspondencia, a lo menos por mi parte, por medio de mi colaboración frecuente en ese periódico.

Mi pobre salud me priva de una gran satisfacción que podría disfrutar asistiendo al próximo congreso sindicalista de Londres, para el que he sido propuesto, y cuya candidatura he debido declarar retirada por imposibilidad física. Los organizadores me indicaban la conveniencia de que presidiera yo la sesión inaugural, considerándome como un resto casi único de la antigua Internacional. Grande hubiera sido mi satisfacción en ese gran acto próximo, tanto por satisfacción personal, como por tener la seguridad de imprimir buena orientación al Congreso y a la Confederación Mundial que de él puede resultar y espero resultará. No renuncio a esto último, que es lo verdaderamente útil, porque me propongo dirigir al Congreso una comunicación expresando un extracto conveniente adecuado del pensamiento dominante en mi librito Hacia la Emancipación. En atención a esta idea, te ruego que si su lectura te inspira alguna idea utilizable para dicha comunicación, me la comuniques cuanto antes, y la tendría en cuenta. He ahí una ocasión propicia para una intención tuya en aquellos asuntos que constituía lo principal de nuestra vida en nuestra ya lejana juventud.

Basta por hoy. Espero ver pronto de vuelta a Trino.

Saluda de mi parte a tu hermano Gaspar, de quien me ha hablado Trino, por quien ya tiene noticias de mi existencia. Un recuerdo para tu Delia. Te desea salud y felicidad tu viejo amigo, que te abrazaría cariñosamente si realizaras la esperanza que indicas en tu carta.

Anselmo Lorenzo

Barcelona 30 agosto 1913.