Fuerza y ciencia

(Acracia, Agosto 1886)

Si utilísima es la agrupación de los trabajadores bajo el punto de vista de la constitución de una fuerza para conseguir el triunfo de un ideal, no es menos importante respecto a facilitar la transmisión de las ideas y producir la elaboración de un pensamiento científico y común que ilumine aquella fuerza y que demuestre a los privilegiados que los trabajadores Pueden y Saben.

Fuerza y Ciencia necesitan los trabajadores para abrirse camino, a través de los inmensos obstáculos que oponen las preocupaciones y los privilegios, para llegar a su emancipación, que no puede significar solamente el franqueamiento de la opresión que sufren desde los orígenes de la sociedad, sino la reconstitución de esta conforme con los más puros principios de Verdad, Moral y Justicia.

La Fuerza se deduce de la agrupación, del número. Fácilmente se comprende la inutilidad del individuo aislado, y salta a la vista cuánto valen las agrupaciones de individuos.

La Ciencia sirve de guía a la agrupación. Una colectividad debe tener necesariamente una aspiración, pero ésta debe ser racional; y cuando se trata de una agrupación tan importante como la que forman los trabajadores para reintegrarse en la posesión de sus derechos como hombres, se necesita que quede perfectamente definida, indiscutiblemente demostrada.

Quéjanse los trabajadores de que la ciencia no está a su alcance. Si se les considera como miembros sociales, sí; la sociedad ha puesto la ciencia en las universidades, donde van los privilegiados a buscarla, no el infeliz asalariado para quien apenas tiene el día bastantes horas para ganar el pan con que se alimenta. Si se les considera asociados, no; la asociación tiene un poder limitado y en él se halla el de alcanzar la ciencia. El que no crea esto, renuncie a trabajar por la justicia social, porque si la asociación no sirve para obtener la ciencia (lo menos), tampoco servirá para realizar los frutos de la ciencia (lo más).

¿Cómo pueden los trabajadores alcanzar la ciencia?

No en las universidades, cuyas puertas están cerradas para el que carece de dinero.

No siguiendo ciegamente a un autor determinado, en cuyo caso se corre el peligro de hacerse sistemáticos o sectarios.

Sino discutiendo temas por grupos, teniendo en cuenta las ideas de los autores y las individuales de todos los agrupados, examinándose y criticándose mutuamente las conclusiones los grupos, y formulándolas después de bien definidas por los mismos medios que la asociación sugiera.

Proporcionando los ya instruidos las nociones rudimentarias y hasta la instrucción primaria a los individuos que lo necesiten.

Y estableciendo un sistema de relación y comunicación de ideas y pensamientos, fácil por medio de la asociación, superior al que poseen los privilegiados, cuyo dinero, a pesar de su poder, no puede romper las barreras del individualismo (vanidad, orgullo, ambición, preocupaciones, etc., etc.)

Fuerza y Ciencia pueden alcanzar los trabajadores; sólo les costará QUERER, y si quieren, fuertes e ilustrados, transformarán el mundo derribando cuantas instituciones crearon la ignorancia, la tiranía y la explotación; es decir, harán la revolución, y si no, no.