Congreso de las Trades-Unions

(La Idea Libre, 08/10/1898)

La actitud de los trabajadores ingleses venía siendo una rémora para el desarrollo de las ideas emancipadoras del proletariado universal. Su fama de prácticos y enemigos de lo que injustamente se consideraba como vanos idealismos de los obreros del continente, constituía una especie de censura que infligía cierto desprestigio a la más elevadas concepciones de la moderna sociología.

La verdad se impone al fin aun para los prácticos, esos positivistas del toma y daca, contribuyendo poderosamente a este efecto la experiencia de la huelga de los mecánicos verificada el año pasado, que evidenció una vez más la necesidad de solidarizar todas las fuerzas obreras para luchar eficazmente contra la coalición patronal.

Claro que para alcanzar este resultado es necesario resolver numerosas dificultades, y en el Congreso anual de las Trades-Unions recientemente celebrado en Brislol, una comisión nombrada en el del año anterior con objeto de estudiar los medios prácticos de realizar un proyecto de federación internacional no ha podido dar solución a su cometido a causa de las numerosas y discordantes propuestas de las entidades que representa; pero tal vez se consiga el objeto deseado en el Congrego destinado a este fin que se celebrará en enero próximo en Manchester.

Lo notable del reciente Congreso de Bristol consiste en la inmensa diferencia que le separa del de Birminghan celebrado el año anterior. Mientras los delegados entonces congregados rechazaron casi por unanimidad la propuesta de la reunión de un Conpreso internacional de Trades-Unions, el de Bristol ha votado por aclamación y con entusiasmo la siguiente proposición:

Con objeto de relacionar más y mejor los trabajadores del mundo entero, de obtener y publicar los informes más exactos sobre su situación y las condiciones del trabajo en sus países respectivos, el Congreso encarga al Comité parlamentario que estudie los medios de establecer un cambio de relaciones entre las diversas asociaciones obreras del Reino Unido y del extranjero, que organice Congresos de industrias similares y que prepare las vías para la consolidación internacional del trabajo.”

El espíritu de solidaridad internacional se ha manifestado como el carácter dominante de este Congreso, como lo prueban los siguientes hechos:

Los delegados de la Federación nacional de los obreros de las fábricas de papel presentaron una moción protestando contra el empleo de papel extranjero para los diarios, y proponiendo el “bocoytaje” contra los que no anunciasen que se servían exclusivamente del papel de fabricación nacional, y que pagaban los jornales según tarifa aprobada por las Trades-Unions.

Bastó que un delegado de la industria textil observase que lo que pedían los papeleros se oponía a la solidaridad internacional que acababa de proclamarse, y que su aprobación provocaría represalias por parte de los trabajadores extranjeros, para que la moción fuese unánimemente rechazada.

Los delegados de constructores de latas, cuya industria decae rápidamente en Inglaterra por la concurrencia sueca, pidieron medidas proteccionistas contra las primas de exportación adoptadas en países extranjeros; pero varios delegados explicaron que proteger una industria reclama lógicamente la protección de todas y la agricultura, y suponiendo que esto fuera posible, si aumentara con ello los jornales encarecería asimismo el precio de las subsistencias, y los trabajadores tendrían que enajenar su libertad para someterse más a la acción gubernamental y se atraerían la enemistad de los obreros extranjeros. Por consecuencia la demanda de los constructores de latas fue desechada, y a la par se dio un golpe mortal al proteccionismo, que ha sido enemigo de la solidaridad obrera, precursora y eficacísimo auxiliar de la emancipación de los trabajadores de la tiranía capitalista.

Aparte de las resoluciones indicadas de aplicación inmediata, el Congreso de Bristol ha adoptado por gran mayoría una solución que concreta las aspiraciones sociales del proletariado inglés, de acuerdo con las manifestadas por el proletariado universal, en los siguientes términos:

El Congreso declara que la cuestión obrera no se habrá resuelto hasta que la tierra y los medios de producción, de distribución y de cambio entren a ser propiedad común.”

Esta declaración en un Congreso como el de Bristol, que constaba de 430 delegados, que representaban 1.250.000 trabajadores, y en nación tan individualista como Inglaterra, puede considerarse la manifestación más importante del pensamiento y de la voluntad poderosa que el siglo que muere transmite al siglo que nace como legado a que ha de dar cumplida y perfecta ejecución.

Si los desaciertos de los gobiernos y la complicidad de la prensa burguesa no distrajesen a atención de los pueblos con tantas infamias y con tantas torpezas, la opinión hubiera reconocido al Congreso de Bristol la transcendencia e importancia que realmente tiene; pero es indudable que, a pesar de la obcecación de los tontos y de los malvados, el pensamiento y los sucesos han de seguir su curso natural y lógico, y lo que ha de ser será.

Anselmo Lorenzo

(Los lectores encontrarán notable diferencia entre la versión que de este Congreso han dado los periódicos socialistas y la de nuestro querido amigo A. L.

No estará de más que comparen ambas por sí mismos, y quizá así se convenzan de que los que manejan el cotarro socialista español no morirán de empacho de rectitud.)